Héroe por una vez

Han sido varias las ocasiones en las que he tenido ocasión de hablar largamente con otros trekkies sobre los cómics de Star Trek que se publicaron en el lejano año de 1995. De todas esas obras siempre afloran a la memoria dos obras por encima de todas, una por ser una autentica obra maestra, como Star Trek: Deuda de Honor, de la que ya os he hablado en un artículo anterior, y otra, Héroe por una vez, por ser una pequeña joya (que curiosamente casi nadie recuerda por el título, pero si por su trama) incluida en una de las varias sagas que se publicaron en los cuatro tomos dedicados a la tripulación del Enterprise original. Concretamente en el tercer tomo de la colección World Comics que lleva por título en su lomo Star Trek 3: Línea Temporal.

Para ubicar un poco la historia en la línea temporal prime debemos tener en cuenta que los uniformes con que visten son los elegantes unifermos rojos que vimos en la gran pantalla, concretamente a partir de Star Trek: La Ira de Khan. Para más detalles en este sentido, vemos en las viñetas a la Enterprise sin la letra A, detalle que no resulta menor para que nos ubiquemos.

Se trata de una historia trabajada desde el más típico estándar trekkie, un episodio auto conclusivo, donde no se hay mención a ninguna Fecha Estelar. Es una historia corta que ocupa las páginas de una grapa (entendemos como grapa todo aquel comic de tirada semanal/quincenal/mensual de formato entre 24 o 32 páginas por lo general y con tapa blanda) de 24 páginas.

La historia se centra en el Alférez Lee, un joven oficial de seguridad asignado a la Enterprise, en su primera misión. La narración se inicia tras los hechos ocurridos en dicha misión en el planeta Dinar IV, calificados de entrada por el Sr. Chekov como «lamentable incidente», y nos llevará a través de cortos flashbacks a ver lo ocurrido antes, durante y después de dicha misión. Dichos flashbacks nos serán conducidos por la narración siguiendo al Capitán Kirk mientras se mueve por la nave preguntando por el Alférez Lee al antes mencionado Sr. Chekov, a miembros veteranos del cuerpo de seguridad o incluso a su segundo el Sr. Spock.

Por otra parte esta historia está repleta de pequeños, incluso minúsculos, detalles que en su conjunto han conseguido que muchos de los que la han leído la recuerden con especial cariño. Veamos alguno de ellos a continuación.

Los uniformes: es de las pocas historias que en tan pocas páginas nos muestran tanto vestuario. Podremos encontrar el uniforme oficial con la casaca roja y los jerséis de cuello alto con sus diferentes tonos que denotan a que sección corresponde el oficial. Descubrimos unos uniformes de «campaña» de tonos verdosos (¿Camuflaje?) para la misión en el planeta. En los miembros de seguridad veremos el uniforme con un buen grado de detalle en sus elementos como el chaleco o el casco de protección y al final de la historia los veremos vestidos con su uniforme que los distingue de los oficiales, pues el suyo no lleva la emblemática casaca roja cruzada. También veremos como algunos de los personajes, pasando desde oficiales superiores hasta miembros de bajo rango vestidos de forma mucho más informal en la nave, detalle que no es para nada menor tal y como transcurre la narración, enseñándonos esas escenas  que ocurren en el día a día y que muchas veces intuimos pero no nos muestran los episodios en la franquicia televisiva.

Los personajes: no en todas las historias, ni siquiera en los capítulos de las series, aparecen todos los oficiales superiores del puente. En este caso, aunque si bien es cierto, alguno aparece de forma algo más testimonial, los veremos a todos. La historia podría ser explicada igualmente sin que aparecieran todos ellos, pero al hacerlo el ambiente de la historia nos va abrazando lentamente hasta su desenlace y reflexión final.

Otros detalles sobre los personajes en los que me gustaría centrarme nos llevan a cosas que ya hemos visto todos los veteranos de la franquicia. El Sr. Spock con su fusión mental a alguien que agoniza (escena que interpretó magistralmente Zachary Quinto en la segunda cinta de la Kelvin Timeline, Star Trek: En la Oscuridad, con el Almirante Pike), el Sr. Scooty teniendo una de sus reyertas a puñetazo limpio como tantas veces habíamos visto en la Serie Original, a nuestro querido Doctor McCoy con sus finas ironías y curiosas observaciones que suelen predecir los hechos que vendrán a continuación. Hay otros momentos que nos dejan ver detalles como a Kirk acariciando melancólicamente su maqueta de madera, y que en otros despachos de los capitanes de la franquicia también hemos podido ver. Al capitán también le veremos con su típica taza en la silla del puente o a Spock meditando en su camarote en el que también se nos muestra su instrumento vulcano o al Sr. Sulu asumiendo el mando de la nave durante la misión.

Toda esta historia está conducida con una sombría seriedad a la que no estamos acostumbrados y a pesar de ellos encontraremos un hueco bien acertado para el humor, y digo bien acertado por el tono y los momentos elegidos.

A detalle final añadiré que mientras escribo esta entrada se está emitiendo Star Trek Lower Decks en USA y Canadá. Aquellos que ya han podido ver su primer capítulo encontraran otra conexión, muy importante, entre esta historia y la nueva serie de animación trekkie. Es la importancia de los oficiales de menor rango de las naves. Y esto señores nos lleva directamente a la moraleja de esta historia, que también nos acerca a la nueva serie de Sir Patrick Stewart Star Trek: Picard, que no es otra que «Toda vida tiene importancia».

Comparte este contenido...

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Sobre el autor...

¡Suscríbete a la newsletter!

¿Quieres recibir todas las novedades, lanzamientos y promociones antes que nadie?